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Pensar en que cometer errores puede ser una buena idea

Todos cometemos errores, lo que nos hace diferentes es cómo los manejamos.

Los niños suelen ser inconscientes de los errores. Cuando son pequeños, se sienten impulsados ​​a encontrar respuestas y probar: ¿a qué sabe esto? ¿Qué hace esto? ¿a dónde va esto? ¿Cómo funciona esto? Se sienten poco avergonzados por hacer algo mal, su curiosidad lo domina todo. Conforme crecen la historia empieza a cambiar, no por completo ya que durante el periodo de la adolescencia, los jóvenes tienen un pensamiento impulsivo, me atrevería a decir … imprudente que los lleva a hacer cosas sin pensar, muchas de ellas son situaciones que los llevan a cometer errores. Sin embargo, con el tiempo y conforme van creciendo empiezan a notar las reacciones de otras personas ante su comportamiento; aprenden que es bueno ser correcto, eficiente y de esta forma evitar a toda costa los errores…. como si eso se pudiera lograr. El cerebro también es un gran cómplice en esto, los cerebros humanos priorizan la supervivencia y la eficiencia; por ello, nuestros cerebros quieren seguir haciendo cosas que ya saben, prefiriendo patrones predecibles.

Cometer errores puede ser una buena idea

Pero querer tener razón, tener miedo de equivocarnos, nos limita, nos mantiene alejados de lo desconocido. Reprimimos nuestra experimentación, innovación, creatividad y asunción de riesgos. Cuando evitamos algo demasiado desafiante, dejamos de aprender y crecer, y esto inhibe nuestra capacidad de ayudar a otros a aprender y crecer.

Si podemos replantear los errores como evidencia de aprendizaje o crecimiento, entonces los errores son en realidad marcadores importantes para nosotros. Cuando aprovechamos los errores, identificamos y aplicamos la lección la próxima vez. Los errores se convierten en herramientas que podemos utilizar. Hablar abiertamente sobre nuestros errores puede resultar difícil para algunas personas, pero hacerlo puede ayudar a cambiar el tipo de  conversación. Con los niños, compartir sus errores y las lecciones aprendidas les enseña que estos son algo valioso y no algo que debemos de ocultar.

Investigaciones mencionan que aceptar los errores construye una cultura de aprendizaje mucho más valiosa, que asumir que no se puede errar. En un estudio publicado en Journal Organizational Change Management (2020), se encontró que los equipos con una cultura de aprendizaje (donde los errores se aceptan y los utilizan como herramienta para apoyar el aprendizaje) son más adaptables y capaces de cambiar, lo que sugiere un cambio en la cultura de aprendizaje. Los investigadores descubrieron que «las organizaciones que no desarrollan mecanismos para aprender de los errores pierden el potencial de aprendizaje de sus empleados». Además concluye: “este estudio rompe con la convención de la ‘excelencia exagerada’ y promueve la aceptación de los errores en las organizaciones para desarrollar la inteligencia organizacional”.¿Cómo puede este estudio informar nuestras aulas? Para crear una “cultura de aprendizaje” más sólida, resaltar los errores como evidencia de aprendizaje y compartirlos activamente. Es probable que esto desarrolle pensadores más adaptables e innovadores. Se necesita más investigación para desarrollar mejores prácticas para que los educadores y padres de familia celebren los errores, pero la evidencia sugiere que aceptar los errores tiene mérito.

 

¿Cómo se puede trabajar en los errores desde la trinchera de los padres?

Como coach trabajo con los padres en 4 tips fundamentales para poder implementar en sus vida diaria y en su lenguaje, son estrategias para aceptar de mejor manera los errores y aprovecharlos como cómplices en la educación de sus hijos, de esta forma se desarrolla una cultura de aprendizaje con una perspectiva diferente. 

1 Comparte historias de errores Durante las pláticas familiares es muy valioso compartir sobre un momento en el que cometió un error. ¿Cómo te hizo sentir? ¿Cómo lo manejaste? ¿Qué te ayudó a recuperarte de tu error? Cuando compartimos errores podemos aligerar la carga porque aprendemos que todos cometemos errores. También que los errores no son vergonzosos. A veces los errores pueden ser divertidos y otras veces pueden enseñarnos cosas sobre nosotros mismos. ¿Qué errores son más difíciles de manejar? En momentos de tensión o situaciones en las que nos encontramos frenados como padres por actitudes que llevan a cabo los hijos se puede trabajar en una “lista de errores”, al tener la lista se hace una clasificación en la que se pueda discutir qué los hace más difíciles de manejar. Exploren las habilidades internas (coraje, honestidad, perseverancia, compromiso, confianza) que se necesitan para superar los errores., y más importante que aprendizaje me llevo de ellos. 

  1. Reformular los errores como oportunidades de aprendizaje:- Otra recomendación como coach que me gusta trabajar con los padres que acuden a mi consultorio es tener un espacio para anotar las declaraciones del “diálogo interno” sobre errores que no son útiles en un replanteamiento más positivo para que los errores puedan convertirse en lecciones.»Soy un gran fracaso…» «Nunca haré esto bien…» “Siempre me pasa esto…”.Puede resultar terrible seguir cometiendo los mismos errores una y otra vez. Pero el aprendizaje es un proceso y, a veces, debemos ceñirnos a él. Cambiar la forma en que nos hablamos a nosotros mismos sobre los errores como padres y reflejar estas conductas hacia nuestros hijos, es una parte importante del desarrollo de una mentalidad de crecimiento.
  2. Detecta oportunidades a tu alrededor.- Una de las mejores formas de aprender algo es aplicándolo a la vida cotidiana. Así que recomiendo animarse a notar los errores que hay a nuestro alrededor y a encontrar oportunidades para resolverlos, ojo muchas veces es más fácil ver en que está errando el otro, pero encontrar soluciones para luego aplicarlas en nuestra forma de educar puede ser productivo, siempre y cuando el proceso vaya bien encaminado. 
  3. Hazlo un hábito.- Muchas familias tienen una hora de registro al final del día; cambiando el control habitual en la pregunta para incluir “¿Cuál es un error que cometiste hoy? ¿Qué aprendiste de ello?

Es curioso pero se trabaja mucho con este tema tan cotidiano y en muchos casos mal visto y por ende mal enfocado, convertir los errores en un tema cotidiano ayuda a cambiar el estado de los errores, ya que están en todas partes y le suceden a todo el mundo. ¡Los errores están bien, vamos a fomentar una cultura de aprendizaje de errores!

La virtud de cometer errores es un concepto interesante y poderoso. A menudo asociamos los errores con algo negativo, pero en realidad, son oportunidades de aprendizaje y crecimiento

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