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¿Las respuestas emocionales son innatas o adquiridas?

A lo largo de muchos años de estudios e investigaciones, se ha llegado a la conclusión de que las respuestas emocionales son adquiridas de manera natural, a través de un proceso que la mente va desarrollando para poder generar respuestas emocionales. Esto refleja la gran capacidad que tiene el cerebro de amoldarse a través de la plasticidad cerebral, a pesar de la personalidad con la que cada individuo nace. Para lograr este proceso, se requiere de responsabilidad, dedicación y esfuerzo. Ésta, por supuesto, es una buena noticia, ya que tenemos la capacidad de alcanzar metas y lograr una estabilidad emocional, que conlleva a un bienestar generalizado, si se trabaja en ello.

Las respuestas emocionales no son reconocidas ni expresadas de forma universal, y no se accionan las conexiones cerebrales de forma incontrolable ante una reacción. Pudiera parecer que las emociones están programadas y surgen en los momentos de activación, sin embargo, son conjeturas que el cerebro construye en el momento preciso. Miles de neuronas trabajan al mismo tiempo para percibir un estímulo y generar una reacción, la cual puede ser controlada a través de este trabajo de interconexión neuronal.

El cerebro se rige a través de aprendizajes y de las vivencias previas, explora situaciones del pasado para generar nuevos conocimientos. Estas experiencias dan un precedente a la respuesta otorgada por el cuerpo, sobre todo en la mente, ante los estímulos o emociones, y así el cerebro va construyendo respuestas basadas en estos conocimientos previos; marcando así a cada individuo y las acciones que ha tomado, ayudando a generar un criterio para poder tomar decisiones.

Nacemos con ciertas sensaciones, y se requiere de experimentar para saber qué hacer con sensaciones generadas por emociones como la ansiedad, la tranquilidad, el placer, la agitación, etc. La mente empieza a gestionar predicciones, y este pronóstico relaciona las sensaciones de nuestro cuerpo con lo que sucede a nuestro alrededor para saber cómo actuar.

Al observar a una persona que tiene una expresión de gozo, de tristeza, de melancolía, podemos crear en base a nuestras experiencias que leemos las respuestas emocionales que está representado por las implicaciones que tiene. Cabe mencionar que no solo la expresión básica de estas emociones es lo que nos da el significado de lo que siente, sino el contexto general, como parte fundamental para comprender y experimentar una visión general. Esto se logra por medio de predicciones utilizadas en experiencias similares del pasado, dándole sentido a la generación de antecedentes cognitivos listos para ser aprovechados.

Hay sensaciones físicas similares en situaciones emocionales totalmente diferentes, por ejemplo, la sensación de «maripositas en el estómago» antes de realizar un examen en la escuela o bien, las mismas «maripositas en el estómago» en una sala de espera de un consultorio para recibir el resultado de un estudio de salud. Ambas manifiestan una sensación de angustia. A través de la realización de trabajos de introspección y respuesta ante estos estímulos, los resultados pueden ser diferentes. En el caso escolar, enfocar esa sensación del alumno de malestar estomacal en acción y determinación para lograr buenos resultados en su examen y preparar a los jóvenes para tomar mejores decisiones en su vida adulta, mientras que en el caso de la espera de un resultado médico, al trabajar una mente calma ayuda a tomar mejores decisiones sin importar lo catastrófico que pueda ser el resultado. De tal forma, las emociones son creadas por nosotros mismos, ya que no dependemos de circuitos emocionales preestablecidos en nuestro cerebro. De esta manera, se obtiene un mayor control emocional. Esto resume el hecho de que se puede entrenar por medio de diferentes técnicas como el coaching, al cerebro para modular las emociones, ya que al actuar de una forma diferente puede predecir diferentes respuestas, que va almacenando en su «base de datos» para prepararnos con antelación ante diversas situaciones, haciendo predicciones diferentes para el futuro y de forma repetida, a esto se le conoce como «inteligencia emocional en acción». Todos nosotros podemos construir y fomentar un buen desarrollo de inteligencia emocional y usarla en la vida cotidiana.

La mente agitada es predicción, es una forma de acomodar una explicación de esas sensaciones que está viviendo. Esas sensaciones no siempre son un mensaje de que algo está mal, puede ser una sensación física que no tiene relación con las preocupaciones del día y que busca marcar un plan de acción.

Por medio del coaching se puede trabajar en la construcción de las experiencias de forma diferente, generando conciencia de los actos, a través de la práctica y la determinación, lo cual conlleva a tener control por medio de responsabilidad en el comportamiento ya sea adecuado o inadecuado, evitando así vivir a merced de nuestras emociones. Con la ayuda del coaching se busca tomar responsabilidad y acción del manejo de estas respuestas emocionales, enfocándose hacia un cuerpo más saludable, sano, flexible y resiliente, capaz de tomar las mejores decisiones.

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