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La vergüenza de la timidez

¿Por qué como padres nos sentimos con La vergüenza de la timidez de nuestros hijos?

Ante diferentes actitudes de nuestros hijos, los padres sentimos La vergüenza de la timidez y el temor de que estamos haciendo algo mal en la educación de nuestros niños.

 Cuando mi hija era pequeña y asistíamos a la presentación final de su clase de bailes, mientras todas las niñas del grupo hacían su representación parecía que yo solo acudía al día con padres a observar a sus compañeras de clase bailar, ya que ella se sentaba en mis piernas y no se mostraba dispuesta a hacer su parte.  Peor aún, el día de su cumpleaños en el Kinder, no permitía que sus abuelos y padres entráramos al salón a conocer a sus compañeros y apagar las velitas del  pastel que habíamos preparado una tarde antes con tanto esmero.  Era una constante en mí, preocuparme por educar de la mejor manera a mi hija para que no fuera una niña tímida y no quería equivocarme. 

La vergüenza de la timidez

¿Qué es la timidez? Las personas frecuentemente usan términos tímido/socialmente ansioso/introvertido indistintamente y NO es lo mismo. La timidez es un sentimiento de incomodidad o preocupación al encontrarse con personas o situaciones nuevas. La introversión o la timidez es un estilo de personalidad y se describe en la manera en la que estas personas se muestran ante nuevos estímulos o información. Esta preocupación por parte de los padres, quizás se debe a que vivimos en una “sociedad centrada en las personalidades extrovertidas” que valora la confianza y empuja a los niños a ser más abiertos al entorno social.

Es difícil reconocerlo, pero esto no se trata de nosotros. Gran parte de la crianza de los hijos consiste en preocuparse de que su hijo esté bien y el resto es juzgarse a sí mismo por los desafíos que pueda tener. Durante el proceso de coaching, se buscan herramientas que ayudan a los padres a saber en qué momento y de qué forma se les da la oportunidad de ser ellos mismos, con sus gustos y características que los definen, para de esta forma empezar a desarrollar sus propios sellos personales. La vergüenza de la timidez es una de esas manifestaciones que creemos que es un reflejo de nuestro desempeño como padres y no necesariamente es así. 

¿ Pero qué pasa con aquellos niños que presentan timidez? En realidad, en muchos de los casos nada que nos pueda preocupar…… Los niños tímidos pueden estar escuchando en primeras instancias su voz interior, esto les ayuda a saber en qué momento y de qué forma actuar. Estos niños o jóvenes pueden desarrollar confianza de una forma más lenta que los demás y eso no es necesariamente malo, entender que ellos requieren del tiempo para observar a las demás personas y saber en qué momento se pueden unir al resto de la gente. Se puede llegar a pensar que este tipo de niños al observar detenidamente otras conductas pueden llegar a tener un mayor entendimiento de las emociones que presentan los demás, ser más empáticos y sobre todo y lo más importante es saberse conocer y entender sus propias necesidades. 

Estudios recientes en el desarrollo de las personalidades, demuestran que la inteligencia emocional es un factor atenuante para aquellos niños tímidos que requieren internalizar sus conductas, esto no necesariamente es malo, simplemente entender que estos jóvenes necesitan más tiempo y nosotros como adultos entenderlos y actuar en consecuencia. 

¿Cómo podemos trabajar con niños tímidos y con La vergüenza de la timidez?

  • El lado positivo de la timidez:  Susan Cain, experta en el tema,  establece que los niños tímidos o introvertidos piensan antes de actuar, dirigen la información a fondo, permanecen concentrados en la tarea por más tiempo, se dan por vencidos con menor facilidad y trabajan con mayor precisión” Estos niños logran establecer conexiones más profundas con las demás personas, se estima que muchos de ellos en su vida adulta llegan a tener sociedades de alta calidad y suelen ser líderes compasivos. 
  • Evitar estigmatizar a toda costa: Los hijos normalmente observan a sus padres, en cómo hablan, las expresiones que utilizan y cómo se refieren a ellos, si lo que se quiere es evitar una cierta conducta al afirmarla frente a ellos, este comportamiento se potencializa y se crea el efecto contrario. Hablar sobre ellos, resaltando aquellas conductas que como padres queremos que desarrollen es importante referirnos en todo momento a ellos con frases emprendedoras, brindadoras de confianza.  
  • Mostrar diferentes alternativas de socialización.- Este elemento se trabaja mucho durante el proceso de coaching, como adultos buscamos tener espacios de descanso y recarga de energía social, las interacciones sociales prolongadas pueden generar resentimientos y abordar de manera poco asertiva las relaciones sociales. Estas actitudes se aprenden y se viven a través del ejemplo, en especial en este tipo de niños que son tan observadores de las conductas ajenas, el ejemplo que marcan los padres puede ser fundamental para moldear y normalizar ciertas conductas y acciones. 
  • Practicar estrategias sociales.- Esta práctica, va junto con pegado a lo que se habló anteriormente, con el ejemplo se pueden modelar conductas proactivas en las que a través de la observación y señales de amistades se busquen oportunidades para evitar los desafíos sociales. Las interacciones uno a uno pueden ser menos intimidantes, que las funciones en los grupos grandes. Una de las mejores formas de abordar la vacilación social es tener prácticas previas a las interacciones, conductas que pudieran ser elementales como mirar a los ojos, hablar de frente, hablar con voz clara , etc. estas son estrategias muy útiles para trabajar en el desarrollo de las interacciones de los niños con sus pares. 
  • Evitar ser padres satelitales.- No necesariamente los niños tímidos tienen que ser rescatados en todo momento, normalmente la formación de resiliencia y práctica de comportamientos sociales se tiene que vivir para generar experiencias que den resultados, algunos pueden ser positivos y otros negativos, mientras el mensaje vaya encaminado hacia el aprendizaje de estas experiencias, vivirlo para conocerlo es muy valioso. Es importante dar tiempo a que el proceso se lleve a cabo y se complete…. 

El proceso de coaching provee de este espacio para reconocernos como padres y en conjunto elaborar un plan de acción encaminado al entendimiento de las necesidades propias que tiene cada uno de nuestros hijos y así poderlos apoyar brindándoles herramientas significativas para su desarrollo. 

Probablemente el que mi hija se haya sentado en mi regazo a observar a las demás niñas bailar durante las clases abiertas, hizo que hoy en día, a sus 20 años de edad participe en un grupo representativo de bailes y no nada más eso, fue una de las tres  nominadas como la mejor bailarina en un festival de 1200 participantes… la conclusión es clara, el momento llega y nosotros no debemos de sentir la vergüenza de la timidez,  pero no cuando nosotros como padres queremos, caminemos de la mano y en los tiempos de nuestros hijos…

No dudes en contactarme para cualquier duda.

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