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El Coaching y nuestros botones rojos

En la vida suceden situaciones que despiertan reacciones exageradas conocidas coloquialmente como “botones rojos”, que conllevan a tener respuestas excesivas y desproporcionadas. Éstas se  presentan por múltiples factores desencadenantes, que puede ser desde un pensamiento individual hasta comentarios o acciones que hacen ciertas personas, lo cual detona en una serie de emociones difíciles de controlar.

Para entender el origen de estas aflicciones, es necesario entenderlas y conocer qué las provoca, qué vivencias se tuvieron en el pasado para desencadenar las reacciones que nos hacen sentir incómodos. Es por ello que, analizar los patrones habituales, conductas y estrategias del pasado, son una fuente de información y reflexión, que por medio de la introspección trabajada a lo largo del proceso de coaching motiva a buscar y sanar estas conductas; teniendo una visión clara y enfocada del origen,  nos permite trabajar en ellas y transformarlas en conductas deseables. 

¿Qué origen tienen los botones?

 Tal como se menciona anteriormente, todo tipo de emociones surgen como respuesta ante algún estímulo, estos pueden ser internos o externos.

Los botones internos son originados por pensamientos propios que vienen a despertar una reacción desproporcionada. Mientras que los botones externos son originados por  algún comentario, alguna mirada que alguien nos hace y despierta una serie de emociones con reacciones desproporcionadas.  Al tener un conocimiento y entendimiento de estas respuestas podemos ponernos en “sobreaviso” y prepararnos en un futuro para situaciones similares que pueden desencadenar reflejos más controlados. En otras palabras, previniendo nuestra forma de actuar ante determinadas situaciones ayuda a autorregularnos para tener una mejor reacción. 

Todos manejamos  diferentes tipos de botones y normalmente las reacciones que tenemos ante estas situaciones no son objetivas ni productivas. 

Al ser los botones, objeto de trabajo durante las sesiones de coaching es necesario entender que estos se originan por tres diferentes causas:

1) Patrones habituales y condicionamientos.– Estos patrones tienen historia en cada uno de nosotros, en la educación que recibimos, en nuestros factores culturales, en modelos familiares, etc. Esto nos condiciona a reaccionar de la forma en que lo hacemos, son costumbres con las que hemos vivido. A partir de nuestra cultura nacional, local o familiar aprendemos a conducirnos de cierta forma y a reaccionar ante diferentes eventualidades. 

2) Traumas.– Son respuestas emocionales que se tienen frente a situaciones dolorosas como accidentes, situaciones de abuso, desastres naturales entre otros, estos eventos generan fobias, inseguridades, ansiedad irracional, etc. Al verse afectados estos traumas, se ven implicadas las relaciones, el autoestima y la capacidad para vincularse de manera adecuada. Cabe mencionar que no necesitamos haber vivido experiencias terribles para albergar traumas que se convierten en botones.

3) Alguna coyuntura o momento especial.– Existen momentos en la vida de uno que nos encontramos más sensibles, esto nos vuelve más vulnerables ante la reacción a diferentes estímulos. Cuando estamos bajo presión, con mucha prisa, hambrientos o cansados, en esos momentos cualquier cosa puede detonar una aflicción.

Durantes el procesos de coaching se trabaja con los botones en dos vertientes:

Por un lado se busca evitar los detonadores y por otro lado, desactivarlos.

Para evitar presentar los detonadores es indispensable identificar las circunstancias que detonan estos momentos explosivos tomando distancia de aquellos factores que disparan esta serie de emociones. De esta forma la persona puede desarrollar estrategias que paulatinamente los desactiva, aporta en el momento de minimizarlos para poco a poco ir trabajando con su orígen.

El trabajo que se lleva a cabo durante el proceso de desactivación produce un efecto más duradero y armónico con nuestro esquema emocional, se trabaja de raíz buscando entender qué lleva a tener estas reacciones y el trabajo se hace de manera más eficiente. 

Durante el coaching se hace un trabajo de recapitulación y reflexión para llegar al fondo de nuestro ser, buscando tener una visión más amplia y objetiva de uno mismo, la atención se centra en el pasado por medio de una recolección en retrospectiva. Se buscan patrones de conducta que hacen daño, confusiones habituales y emocionales. Con este método el paciente analiza experiencias para aprender de sus vivencias y tener un conocimiento más profundo en sí mismo. Como parte fundamental del trabajo que se hace es tener un enfoque en la autorregulación, la cual es un componente esencial durante el proceso de coaching, ya que implica la capacidad del coachee para gestionar sus propias emociones, pensamientos y comportamientos de manera efectiva.

El Coaching y nuestros botones rojos
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