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Cuando fallamos en el intento al cambio

En un abrir y cerrar de ojos, nuestros hijos crecen y sin saber en qué momento ya son adultos.. La verdad es que nos es tan sencillo y como diría mi madre, hay que vivir el proceso y éste no siempre es fácil, en especial cuando tenemos que tomar las decisiones que tanto nos hacen dudar…. ¿Tuve que haber escogido otro colegio? ¿El pediatra que nos atiende será bueno? ¿Los amigos con los que se relaciona mi hijo serán una buena influencia? ¿Los límites que aplico con ella son suficientes o son excesivos? Todo el tiempo estamos dudando si hacemos lo correcto y si a través de los cambios que nuestros hijos van teniendo el acompañamiento que les damos es el adecuado o no…

Los cambios son una constante en nuestros días, algunos de ellos se dan porque nosotros los buscamos, y otros son los que nos sometemos según las circunstancias, estos se deben a factores externos o ajenos a nosotros mismos. A lo largo de la crianza de nuestros hijos quisiéramos estar lo más preparados, para acompañarlos en su camino, conforme van creciendo y así poder entender, en qué momento debemos apoyarlos y orientarlos para que su desarrollo sea según lo que dictan nuestros valores, óptimo y acorde a nuestras creencias. Es vital dotar a nuestros hijos de esas habilidades que los impulsarán a poseer esa inteligencia emocional que como padres queremos fomentar y ayudarlos a trabajar de forma armónica con sus propias emociones, para saberlas gestionar, interiorizar y expresar. Por medio de esta alternativa de asesoramiento se apoya a los padres a que puedan tomar las mejores decisiones.

Abordar el cambio en los procesos de coaching implica que se tenga una comunicación clara y efectiva para guiar a los padres hacia los nuevos horizontes que cada uno propone o busca. Durante el proceso del coaching se abordan las variantes que se llevan a cabo para adaptarse a las demandas cambiantes del entorno y de su desarrollo, asegurando que nuestro programa de coaching se alinee con las necesidades estratégicas trabajadas para las parejas de padres que acuden en busca del apoyo de este método, maximizando el impacto positivo en cada familia.
En términos concretos, en nuestras sesiones de coaching, se trabaja para introducir un enfoque más personalizado, adaptando las estrategias a las necesidades individuales o de la pareja, por medio de incorporar nuevas herramientas y recursos para enriquecer la experiencia y garantizar resultados más efectivos.

No nada más eso, trabajamos con las parejas en interrogantes que pudieran hacerse ellos mismos a lo largo del camino. Se me ocurren algunas preguntas que ayudan a las parejas y a los individuos a trabajar en sus inquietudes para así tener la seguridad de abordar las necesidades de sus hijos, estás interrogantes se enfocan en las siguientes cuestiones: ¿Cómo relacionamos nuestras emociones con los cambios y crecimiento de nuestros hijos? ¿Qué sienten ante el cambio? ¿Se producen en ustedes sentimientos incómodos al percibir dichas emociones? ¿Consideran que son capaces de promover un enfoque positivo y de aprendizaje ante el cambio? Y para todo esto…. ¿Qué busca el coaching con estas preguntas? Por un lado ver a nuestros clientes como seres completos e ingeniosos, cuando los individuos o parejas que deciden participar en este proceso de coaching y comparten su lucha conmigo, en el fondo estoy convencida que van a encontrar la salida, sabiendo que es la crianza que ellos promueven, va orientado hacías la meta que están buscando. Por otro lado, la idea de valorar sus sensaciones como parte de su propia inteligencia emocional, evita buscar los sentimientos cíclicos que son reutilizados por los mismos padres, esto los lleva a encontrar las formas que los hacen sentir cómodos y confiados de lo que hacen a pesar de que no siempre resulta lo que esperaban, sin embargo es parte fundamental del aprendizaje. Cuando validamos los sentimientos, no necesitamos estar de acuerdo con las conclusiones, simplemente reconocemos y afirmamos el valor.

No quiero dejar de mencionar lo importante que es reconocer que el cambio es una parte natural del crecimiento y de su desarrollo. La flexibilidad en tus expectativas y la disposición a ajustar nuestros enfoques a medida que los hijos evolucionan es vital para dotarlos de estas habilidades de cambio que tanto buscamos.

Estoy convencida que los cambios no solo optimizarán el proceso de coaching, ni del desarrollo como padres de familia sino que también generarán resultados más significativos y sostenibles, en el ambiente familiar y en el crecimiento de los hijos y este proceso por el que tenemos que cruzar como diría mi mamá se vuelve más transitable….

Para más información no dudes en contactarme

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